Cuando me mudé tardé unos días en darme cuenta porque en la ciudad en la que crecí no daban las horas las iglesias cercanas y cuando visitaba otros lugares, si lo hacían, era solo una vez. Sin embargo, en mi pueblo la iglesia daba cada hora dos veces.

Dio la casualidad de que entonces estaba entregada al estudio de estrategias y claves de comunicación efectiva, y la simplicidad de “repetir”, como estrategia de transmisión, me parecía burlesca. Sin embargo, para mi resultaba efectiva. Los fines de semana paseando por el monte, la primera vez que sonaban las campanas eran una llamada de atención y sólo en la segunda, ya contándolas, me hacía consciente realmente de la hora.

Entonces le abrí una puerta al “repetir” como estrategia e investigué y encontré multitud de estudios sobre el uso de la repetición para asegurar la llegada del mensaje, para generar confianza en el oyente, para impulsar a la acción… Y resultó que en el ámbito educativo, empresarial o comercial había situaciones en las que repetir resultaba altamente efectivo o incluso la estrategia esencial para obtener resultados.

¡Lo que aprendí gracias a las campanas de mi pueblo!

 

En unos días te lo cuento con detalle…