Tengo la sensación de que el tiempo se me escapa. Necesidad y utopía de darle al pause, de poner la grabación de esta matrix a velocidad 0,5. Si me obligo a ir despacio me asalta la culpa de no estar siendo productiva. Si me dejo a mi natural aceleración el tiempo parece ir aún más de prisa. Y, la verdad, ante cualquiera de las dos opciones, me agobio.
Esto viene de lejos y he tratado de buscarle solución muchas veces. Libros y cursos para gestionar mejor el tiempo. Metodologías, apps y listas. ¡Uy! listas qué no falten… Quienes me conocen saben que soy la reina de las listas, que madrugo (y mucho), que planifico todo.
Durante muchos años creí que el camino de la mejora estaba en ser más eficaz. Fue entonces cuando exploré todos esos recursos; aprendí algunas cosas, mejoré algunos temas, pero después me di cuenta de que en mi caso la mejora no se encontraba en ser más eficaz sino en que la eficacia en sí no me importara. ¿Cómo? ¡¿Qué la solución está en que nos de todo más igual?! Se parece a aquel chiste…
- ¿Qué tal Paco? ¿Qué tal va “lo tuyo”?
- Estoy fenomenal. Fui al psicólogo
- ¿Y ya no te meas por la noche?
- Sí, pero ahora ya no me importa.
Pues la solución es la misma: que ya no me importe. En mi caso lo que debe dejar de importarme, lo que debo dejar de perseguir, es la eficacia, por decirlo sencillo: la nota de 10.
Yo cumplo fechas rigurosamente, le doy una y mil vueltas al diseño de los cursos, a los informes… Esto al cliente le encanta, me lo dice y fideliza, y entonces, sigo haciendo lo mismo y aún más. El problema no es para el cliente, lo es para mi porque ese nivel de responsabilidad y esfuerzo me exige mucho más tiempo del necesario en términos de eficiencia. Vamos que con obtener un 8 debería valerme.
Igual te identificas al leer esto. Igual no. Eso depende de la persona. ¿Qué es lo que debe dejar de importarte a ti?
Ahora salgo de mi catarsis auto-expresiva de hoy y me pongo en modo psicóloga: “El tiempo no se puede gestionar”. Cómo lo lees: no se puede. Lo que gestionamos son decisiones en base a prioridades y valores. Y estos valores nos nutren, nos impulsan, pero también nos ponen la zancadilla. Ahora bien, ¿te has parado a pensar cuáles son esos valores o creencias que lo mismo te impulsan que te limitan impulsoras? Me refiero a las tuyas.
Veamos cuales son para ver si identificas las tuyas. Te lo explico desde el Análisis Transaccional (esto como otras muchas cosas)

Vamos con un ejemplo: Hay personas que no saben decir que no. Igual te reconoces. El caso es que muchas han ido a cursos de gestión del tiempo donde les han machacado con la importancia de decir que no a los ladrones de tiempo o han asistido a cursos de comunicación en los que aprendieron (en teoría) a decir que no asertivamente, pero les dura 2 días ¿Sabes por qué? Porque el valor del compañerismo y la ayuda es clave para estas personas. Es como si tuvieran la creencia nº 2 (¡Complace a los demás!) como un driver predeterminado para abrir cada archivo de su vida.
Sobra decir que, por estadística, en el mismo curso de gestión del tiempo al que asistieron estos a los que les cuesta un mundo decir que no, hubo más de un participante que ya llegó sabiendo decir que no como un campeón porque lo de “complace a los demás” no era su driver y que del curso salió aún más empoderado en el “no” y ¡quién sabe! quizá también más empoderado en sus malas formas de dar el “no”.
Miedo me dan los cursos de gestión del tiempo, la mayoría centrados en smartizar objetivos, planificar con apps, priorizar con eisenhowers, evaluar indicadores… La inmensa mayoría están centrados en soluciones conductuales cuando la reflexión y el trabajo es de identificación de valores y decisiones más profundas.
Hace unos meses me planté: no imparto más cursos de gestión del tiempo. He tardado demasiado en decidirlo porque tenía la esperanza de poder trabajar la “gestión del tiempo” desde este abordaje psicológico de valores y decisiones, pero me ha resultado muy difícil hacerlo así por tres motivos: el primero, la organización, al fin y al cabo el cliente, lo que pide son herramientas plug&play (apps, programas, matrices que hagan efecto inmediato), el segundo, que en el modo de formación grupal se trabaja sin poder individualizar y, a veces, hay quien se lleva de deberes acciones que le dirigen en la dirección opuesta a lo que necesita. Y tercer motivo, si hay un curso que se quiere en “píldora”, con la menor duración posible, es este de «gestión del tiempo».
Así que yo lo dejo y mi recomendación si arrancas este mes queriendo gestionar mejor tu tiempo es: míratelo con calma, individualmente y acompañado/a profesionalmente si es posible. La solución no está fuera, está dentro.

